Te miro y tiemblo

“Te miro y tiemblo”. Paula estaba escuchando esa canción y se quedó clavada pensando en aquella frase. Sí, era justo lo que le pasaba, era mirarle a los ojos y transformarse en un flan. Así era Paula, ya la conocemos, una chica de impulsos, que si sentía algo, bueno o malo, le gustaba hacerlo intensamente.Sigue leyendo “Te miro y tiemblo”

Buenos días

Abrió medio ojo. Allí seguía esa rodilla hincándose en su pierna y había vuelto a destaparla. No le importó, aquello era felicidad, no podía ser otra cosa. Notó cómo le acariciaba la cara con cariño. Quería despertarla y ella le siguió el juego haciéndose la dormida. Sabía cómo empezaría aquella mañana y estaba encantada. SiguióSigue leyendo “Buenos días”

Aléjate de mí

Luis se alejó. Se alejó de ella y siguió su día a día. En aquella conversación se lo había dejado demasiado claro: “Me duele verte con ella. Prefiero mil veces que te tires a veinte personas al día a que tengas sentimientos por una más. Verte con otra como estás conmigo me duele, y noSigue leyendo “Aléjate de mí”

Como una jarra de agua fría

Como si le hubiesen tirado una jarra de agua fría en la cara… Esa sensación se le quedó a Paula al salir de aquel lugar. ¿Cómo podía haber estado tan ciega? No lo vio, y ahora, las consecuencias de no haber escapado a tiempo, no sólo repercutían en ella, también en una pequeña inocente queSigue leyendo “Como una jarra de agua fría”