No me da igual

Aunque ella intentaba ocultarlo hasta que se enfriase un poco la situación, a Paula se le notaba que algo no le había sentado nada bien. Así era ella, su rostro no mentía, su silencio no se escondía, y sus frases cortas y secantes no dejaban duda alguna.

Luis no tardó en notarlo. Estaba tan frío con él, que tenía bien claro que a Paula no sólo le pasaba algo, sino que lo que le ocurriese tenía que ver con él.

-Te pasa algo, te lo noto. Cuéntamelo.

-Lo que me pasa es que no soy una piedra. Que yo tengo cabeza y, a veces, funciona. Le da por pensar, por sentir, por enfadarse y por molestarse por las cosas. Lo que me pasa es que no voy a estar de acuerdo con todas y cada una de tus acciones. Lo que me pasa es que hoy he bajado de la nube que me tenía a tres palmos del suelo. Puede sonar muy dramático pero, encantada, así soy yo. En mi vida he aguantado cosas que no me apetecía por el “y si”, por el “no pasa nada”, el “ya mejorará” o el “solo es un detallito, podré con ello”. Y no, me cansé de hacerlo y decidí que no iba a llevar en mis hombros ese peso de cosas que me sentaban mal y no decía y soportaba. Lo que me pasa es que necesito pensar en mí mil veces antes que hacerlo en los demás, y eso hago, pensar en mí. Ayer no pasé un buen día, mi cerebro no dejó de funcionar, no le daba vueltas a otra cosa que no tuviese que ver con ese tema.

Lo que quiero que entiendas es que nunca te he mentido, que lo que te he dicho desde el minuto uno sigo pensándolo. Ambos somos libres, vamos y venimos cuando nos apetece y disfrutamos según nos convenga. Y sí, así es, me da igual que te acuestes con una mujer diferente cada día, siempre y cuando estés como estás conmigo, dándome lo que me das, ni más ni menos. Pero una cosa no quita la otra. No me da igual tener que saber cuándo , dónde, cómo y con quién lo haces, porque tengas que publicarlo para que me entere yo y el resto del mundo. No, no me da igual, me molesta, me sienta mal y, me da hasta asco. Desde el primer momento he pedido equilibrio, y en esto no lo hay, porque tú no te enteras ni de los días, lugares, ni personas con las que me acuesto además de contigo, por respeto, por intimidad, por privacidad o por lo que quieras decir, pero no lo hago, y espero mínimo lo mismo que ofrezco. No te estoy diciendo lo que tienes que hacer, como siempre decimos, somos libres de decidir. Pero yo ya he decidido por mí, y es que, un día como el de ayer no tengo necesidad de volverlo a vivir. Me molesta y no lo quiero. Porque contigo estoy porque estoy muy bien, pero si dejo de estar bien, ya no estoy.

-Lo siento Paula, pero soy libre de poner lo que quiera cuando quiera, no tienes por qué molestarte.

-Lo sé, y en ningún momento te he dicho que no lo hagas, al menos no era mi intención. Pero me molesta, y no lo quiero, y no quiero que cambies por mi, pero yo tampoco voy a cambiar por ti. Dejamos de estar en equilibrio, y esos pilares tan fuertes que nos unían se irán derrumbando poco a poco. Todo tiene una solución, y los dos sabemos cuál es en esta ocasión.

-Ha sido un placer, Paula.

-Lo mismo digo.

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